El Intelectualismo Moral
En el diálogo Menón, Platón investiga qué es la virtud y cómo la podemos adquirir. En una de sus intervenciones, Sócrates le muestra a Menón que las personas nos movemos siempre teniendo como horizonte de nuestra acción el bien, presentando brevemente su teoría ética del intelectualismo moral.
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-Sócrates: ¿Hay unos que desean las cosas malas y otros que desean las cosas buenas? ¿No te parece, distinguido amigo, que todos desean las cosas buenas?
-Menón: No, no me lo parece.
-Sócrates.: ¿Hay, entonces, quienes desean las cosas malas?
-Menón: Sí.
-Sócrates: ¿Pero dices que pensando que las cosas malas son buenas o que, incluso conociendo que son malas, sin embargo, las desean?
-Menón: Me parece que en los dos sentidos.
-Sócrates: ¿A qué llamas desear? ¿A que algo llegue a ser de uno?
-Menón: A que llegue a serlo, ¿a qué si no?
-Sócrates: ¿Pero pensando que las cosas malas benefician a aquel a quien le llegan o sabiendo que las cosas malas perjudican a aquel a quien se dan?
-Menón: Hay quienes piensan que las cosas malas benefician, y hay quienes saben que perjudican.
-Sócrates: ¿Te parece que saben que son malas las cosa malas quienes creen que las cosas malas benefician?
-Menón: No, eso no me lo parece en absoluto.
-Sócrates: Luego es claro que ésos no desean las cosas malas, esos que las desconcen como tales, sino que desean las que piensan que son buenas, aunque ellas son malas. Así que los que las desconcen y creen que son buenas, es evidente que desean las cosas buenas, ¿verdad?
-Menón: Probablemente es así.
-Sócrates: Pues ¿qué? ¿Es que los que desean las cosas malas, como dices, pensando que las cosas malas perjudican a aquel a quien llegan, saben seguro que serán perjudicados por ellas?
-Menón: Necesariamente.
-Sócrates: ¿Pero es que no creen que los que son perjudicados son desdichados en la medida misma en que son perjudicados?
-Menón: También esto es necesario.
-Sócrates: ¿Y es que a los desdichados no les va mal?
-Menón: Yo creo que sí.
-Sócrates: ¿Hay, entonces, alguien que quiera ser desdichado y quiera que le vaya mal?
-Menón: No lo creo, Sócrates.
-Sócrates: Luego no quiere nadie las cosas malas, Menón, a no ser que quiera ser él mismo malo. Pies ¿qué otra cosa es ser desdichado, sino desear las cosas malas y conseguirlas?
-Menón: No, no me lo parece.
-Sócrates.: ¿Hay, entonces, quienes desean las cosas malas?
-Menón: Sí.
-Sócrates: ¿Pero dices que pensando que las cosas malas son buenas o que, incluso conociendo que son malas, sin embargo, las desean?
-Menón: Me parece que en los dos sentidos.
-Sócrates: ¿A qué llamas desear? ¿A que algo llegue a ser de uno?
-Menón: A que llegue a serlo, ¿a qué si no?
-Sócrates: ¿Pero pensando que las cosas malas benefician a aquel a quien le llegan o sabiendo que las cosas malas perjudican a aquel a quien se dan?
-Menón: Hay quienes piensan que las cosas malas benefician, y hay quienes saben que perjudican.
-Sócrates: ¿Te parece que saben que son malas las cosa malas quienes creen que las cosas malas benefician?
-Menón: No, eso no me lo parece en absoluto.
-Sócrates: Luego es claro que ésos no desean las cosas malas, esos que las desconcen como tales, sino que desean las que piensan que son buenas, aunque ellas son malas. Así que los que las desconcen y creen que son buenas, es evidente que desean las cosas buenas, ¿verdad?
-Menón: Probablemente es así.
-Sócrates: Pues ¿qué? ¿Es que los que desean las cosas malas, como dices, pensando que las cosas malas perjudican a aquel a quien llegan, saben seguro que serán perjudicados por ellas?
-Menón: Necesariamente.
-Sócrates: ¿Pero es que no creen que los que son perjudicados son desdichados en la medida misma en que son perjudicados?
-Menón: También esto es necesario.
-Sócrates: ¿Y es que a los desdichados no les va mal?
-Menón: Yo creo que sí.
-Sócrates: ¿Hay, entonces, alguien que quiera ser desdichado y quiera que le vaya mal?
-Menón: No lo creo, Sócrates.
-Sócrates: Luego no quiere nadie las cosas malas, Menón, a no ser que quiera ser él mismo malo. Pies ¿qué otra cosa es ser desdichado, sino desear las cosas malas y conseguirlas?
Etiquetas: filosofía
Abril 1, 2008 a las 9:08 pm
Ante los maricones, hay que tomar partido.
http://sinblancaporelmundo.wordpress.com/2008/03/04/abel-arana-o-el-maricon-apolitico/
Abril 2, 2008 a las 4:42 am
Sócrates me aburre, la filosofia “clasica” me aburre…
Abril 2, 2008 a las 10:22 am
curioso extracto.
Abril 2, 2008 a las 2:34 pm
Estoy con Menón, hay quien desea las cosas malas sabiendo que son malas.
Profundo, cuanto menos.
Abril 3, 2008 a las 11:40 am
Eso mismo pienso yo. Por supuesto que Hitler pensaba que estaba haciendo bien asesinando a esos 6 millones de personas, ya que no estaba más que “arrancando las malas yerbas” para que la humanidad pudiese florecer.